Milk Oolong: el té que susurra notas lácteas

Pocas infusiones despiertan tanta sorpresa como el Milk Oolong, también conocido como Jin Xuan Nai Xiang. Sí, lo has leído bien: notas lácteas, que te transportan a la leche, e incluso a la mantequilla fresca. Se trata de un oolong semioxidado que acaricia el paladar con una textura sedosa, untuosa y limpia. No se trata de un sabor añadido. Es el resultado natural de un cultivar excepcional nacido en las montañas de Taiwán.

Su origen se sitúa en Nantou, una región brumosa, elevada y fértil, donde el cultivar Jin Xuan (n.º 12 en la clasificación oficial taiwanesa) fue desarrollado en los años ochenta por la Tea Research and Extension Station con un objetivo claro: crear un oolong con notas lácteas naturales y sin aditivos.

Desde entonces, el Milk Oolong ha recorrido el mundo como un té de culto. Dulce, equilibrado, suave, adictivo. En su licor pálido y brillante se esconde una infusión de elegancia discreta y sensación reconfortante.

Algunos dicen que su sabor fue un regalo de una nevada repentina que cambió para siempre el perfil de las hojas. Otros prefieren la versión más terrenal, y aseguran que es simplemente el resultado del buen hacer humano. Sea como sea, su historia es tan seductora como su aroma.

¿Milk Oolong auténtico o aromatizado?

Aquí hay que afinar. En el mercado abundan los Milk Oolong aromatizados con esencias artificiales para replicar ese perfil mantecoso. ¿El resultado? Un té que en ocasiones huele a postre industrial. Si al abrir tu paquetito de té el aroma te golpea, probablemente no sea natural.

Este curioso té desarrolla su característico aroma y sabor a leche gracias a su composición genética, su procesado ligero (semioxidación cuidadosa) y al clima de montaña en que se cultiva, que favorece la aparición de compuestos volátiles lácteos naturales, como lactonas y aldehídos florales, sin necesidad de añadir aromas.

Por eso, el verdadero Milk Oolong, no necesita disfrazarse. Ofrece notas suaves y sutiles a nata fresca, flores blancas y leche evaporada. En boca es sedoso, con cuerpo medio, sin astringencia, y con un retrogusto limpio que invita a seguir bebiendo. Además, sus infusiones sucesivas van desplegando sus hojas y las capas de sabor: lo lácteo, lo vegetal, lo floral, lo mineral… Es un pequeño espectáculo en la tetera

Una infusión para perder la noción del tiempo

El Milk Oolong no es un té para tomar con prisa. Desde que las hojas, enrolladas como pequeñas esferas, se despliegan lentamente en la tetera, hasta que aparece ese primer sorbo tibio y envolvente, todo en él invita a detenerse.

En frío es igualmente sorprendente: se vuelve más floral, casi afrutado, con una textura redonda que lo hace ideal para el verano. Tiene propiedades digestivas, es levemente estimulante y tremendamente reconfortante. Es, sencillamente, una caricia líquida.

Aquí lo tienes. Natural, sin aromas añadidos, directamente desde las montañas de Nantou. Una joya envuelta en una hoja, lista para ser aspirada, y saboreada, perfecta para un Gong fu cha.

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