Cuando el matcha se volvió tendencia

Del silencio al ruido

Durante siglos, en Japón, beber matcha no fue simplemente una cuestión de sabor o salud: fue un acto consciente, casi espiritual, enmarcado por los cuatro principios del chanoyu, la ceremonia del té.
Wa (armonía), Kei (respeto), Sei (pureza) y Jaku (tranquilidad) no eran solo palabras bonitas, sino las columnas invisibles que sostenían todo un modo de estar presente, de relacionarse con el otro y con uno mismo, taza en mano.

Este té verde molido se cultivaba con esmero, se molía lentamente en piedra y se ofrecía en silencio. No había etiquetas, ni modas, ni influencers. Solo té, tiempo y atención.

La paradoja del polvo verde

Pero bastaron unas pocas temporadas y unos cuantos vídeos virales para que el mundo descubriera el matcha… y para que lo transformara en algo que poco tiene que ver con lo anterior.

Lo que antes era una experiencia lenta, ahora se sirve a toda prisa entre leche vegetal y topping de avena caramelizada.
Lo que era una bebida ceremonial, se convierte en latte fotogénico.
Lo que era respeto por el origen, se diluye en campañas que venden «matcha» de dudosa procedencia a precios ridículos y con un verde sospechosamente fosforescente.

Hoy, mucho del matcha que circula en cafeterías y supermercados no es matcha. Es polvo molido sin sombreado, sin tencha, sin historia. Lo que llega a la taza a menudo no es puro ni armónico, y mucho menos respetuoso.

Recuperar el sentido, taza a taza

¿Significa esto que no se puede disfrutar del matcha fuera de Japón? En absoluto. Pero hace falta criterio, contexto y compromiso.

Criterio para saber elegir un matcha auténtico, sin dejarse seducir solo por el marketing.
Contexto para comprender que esta bebida nace de un linaje cultural profundo que merece ser conocido y no solo explotado.
Y compromiso para devolverle al matcha algo de lo que el mundo moderno le ha quitado: el derecho a ser más que una moda.

En Catacata creemos que el matcha no necesita fuegos artificiales, necesita atención. Y que aún es posible —en una cocina, una sala de té o un rincón del mundo— batir el polvo verde con la misma intención que hace 400 años: crear armonía, practicar respeto, mantener la pureza y disfrutar de la calma.

RitualDelTé #MindfulnessDelTé #CeremoniasDelTé #MatchaLovers #CulturaMatcha #Catacata

Otros artículos de interés